¿Por qué nuestras firmas nunca son idénticas?
Variaciones naturales, análisis pericial y estadística aplicada al estudio de firmas
Por Mtro. Tomás Anastasio Texis Rojas
Una persona puede firmar varias veces sobre una misma hoja. Todas sus firmas conservarán una estructura reconocible, acompañada de pequeñas diferencias en la inclinación, la extensión, la presión, la velocidad o la forma de algunos trazos.
La explicación se encuentra en la naturaleza de la escritura. Cada firma surge de un movimiento aprendido y automatizado que el sistema nervioso coordina en tiempo real. El cuerpo ejecuta ese movimiento bajo condiciones distintas en cada ocasión. La postura, el instrumento, la superficie, el espacio disponible y el estado físico modifican ligeramente el resultado.
Estas diferencias representan la variación natural de la escritura. Su estudio permite al perito establecer si una firma cuestionada se encuentra dentro del comportamiento gráfico habitual de una persona o presenta características que apoyan un origen diferente.
La firma como movimiento aprendido
La práctica convierte la firma en una secuencia de movimientos rápidos. Con el tiempo, la persona desarrolla hábitos relacionados con la dirección, el ritmo, la proporción, la inclinación, los enlaces y la forma de iniciar o terminar los trazos.
Cada ejecución conserva esos hábitos con cierto grado de variación. La rapidez al firmar puede ampliar o simplificar algunos elementos. El cansancio modifica la firmeza de la línea. La edad, una enfermedad o una lesión también pueden afectar la coordinación. El tipo de bolígrafo, la textura del papel y la posición del documento producen cambios adicionales.
Una firma realizada de pie sobre una superficie irregular tendrá diferencias respecto de otra elaborada con calma sobre un escritorio. Ambas pueden proceder de la misma persona. La variación intraindividual comprende precisamente ese conjunto de cambios posibles dentro de la escritura de un solo autor.
Los hábitos gráficos mantienen una estabilidad relativa. Esa estabilidad permite reconocer un patrón personal, mientras las variaciones muestran la amplitud con la que ese patrón puede manifestarse.
La edad cronológica y la permanencia de la firma
Existe un mito muy extendido: una persona cambia de firma por el simple hecho de envejecer. La firma constituye uno de los movimientos gráficos más automatizados del individuo. Su repetición durante décadas fortalece una estructura personal que conserva los hábitos más característicos del autor.
El simple transcurso de los años carece de valor para atribuir un cambio de autoría. La edad cronológica, considerada de manera aislada, carece de capacidad para clasificar una firma como auténtica o falsa. Estudios realizados en adultos mayores han encontrado una permanencia importante de la firma durante el envejecimiento fisiológico, incluso ante ciertas formas de deterioro cognitivo.
Algunas condiciones asociadas con la edad pueden modificar la ejecución. La reducción de la fuerza muscular, el temblor, una enfermedad neurológica o determinados medicamentos pueden afectar la presión, la velocidad y la fluidez. Estos cambios amplían la variación natural de una firma auténtica, mientras la estructura gráfica aprendida suele permanecer reconocible.
El perito separa la edad cronológica de las condiciones físicas capaces de influir en el movimiento. Después estudia la permanencia de los hábitos gráficos y utiliza muestras que representen adecuadamente el rango habitual de la persona. Desde el punto de vista pericial, la edad por sí misma carece de valor para determinar la autenticidad de una firma.
El trabajo del perito
El estudio parte de dos grupos de documentos. El primero contiene la firma cuestionada, también denominada dubitada. El segundo reúne firmas de procedencia conocida o indubitadas, utilizadas como material de cotejo.
La calidad del cotejo depende de la cantidad, calidad, comparabilidad y representatividad de las muestras. Un grupo representativo permite conocer las distintas formas en que una persona firma. También muestra cuáles rasgos aparecen de manera constante, cuáles cambian y con qué frecuencia se presentan esas variaciones.
El perito analiza, entre otros elementos:
Calidad y continuidad de la línea.
Ritmo y velocidad de ejecución.
Inclinación de los trazos.
Proporciones y dimensiones relativas.
Presión gráfica, cuando el material permite valorarla.
Enlaces, levantamientos y cambios de dirección.
Puntos de inicio y terminación.
Distribución espacial de los elementos.
Automatismos y particularidades morfológicas.
Cada característica adquiere valor al integrarse con las demás. Una forma común puede aparecer en firmas de muchas personas. Una combinación de hábitos poco frecuentes ofrece mayor capacidad de discriminación. Las diferencias ocasionales suelen formar parte de la variación natural; las divergencias consistentes, repetidas y alejadas del patrón conocido adquieren mayor peso a favor de un origen gráfico distinto.
La experiencia del perito resulta esencial para reconocer esa frontera. Su formación le permite distinguir una ejecución espontánea, una alteración voluntaria, una imitación lenta o una firma producida bajo condiciones físicas particulares.
La campana de Gauss y la variación natural
La estadística ayuda a describir algunas características medibles de las firmas. Imaginemos un conjunto amplio de muestras auténticas de una persona. En cada firma se mide el ángulo de inclinación, la altura relativa o la distancia entre dos componentes.
Al ordenar los resultados, muchas mediciones pueden concentrarse alrededor de un valor promedio. Las observaciones menos frecuentes aparecen hacia los extremos. Esta distribución adopta en ciertos casos la forma de una campana y recibe el nombre de distribución normal o campana de Gauss.
La media representa el centro de los valores observados. La desviación estándar indica cuánto suelen separarse las mediciones respecto de ese centro. En una distribución normal:
Cerca del 68 % de las observaciones se encuentra a una desviación estándar de la media.
Aproximadamente el 95 % se concentra dentro de dos desviaciones estándar.
Alrededor del 99.7 % queda comprendido dentro de tres desviaciones estándar.

Supongamos que la inclinación promedio de varias firmas auténticas es de 62 grados, con una desviación estándar de 2 grados. Una firma con inclinación de 63 grados ocuparía una zona frecuente de la distribución. Una medición de 70 grados aparecería en una región mucho menos habitual para ese firmante.
La posición de un dato dentro de la curva expresa su frecuencia relativa. Su significado pericial surge al combinarlo con el resto de las características. Una medición atípica orienta el análisis hacia otros rasgos y hacia las condiciones en las que fue elaborado el documento.
Cada variable requiere una evaluación propia. Algunas características pueden aproximarse a una distribución normal; otras presentan formas distintas o dependen entre sí. La aplicación de la campana de Gauss exige muestras suficientes, mediciones confiables y una comprobación previa del comportamiento de los datos.
De la campana de Gauss a la comparación de hipótesis
El análisis estadístico puede organizarse a partir de dos explicaciones:
Hipótesis 1: la firma cuestionada fue realizada por la misma persona que produjo las firmas de referencia.
Hipótesis 2: la firma cuestionada fue realizada por una persona distinta.
La fuerza de los hallazgos puede expresarse mediante una razón de verosimilitud:
LR = P(observaciones | misma persona) / P(observaciones | persona distinta)
El numerador representa la probabilidad de encontrar las características observadas bajo la hipótesis de un mismo autor. El denominador representa esa probabilidad bajo la hipótesis de un autor distinto.
Un valor superior a uno aporta apoyo a la primera hipótesis. Un valor inferior a uno favorece la segunda. La distancia respecto de uno indica la fuerza relativa del apoyo aportado por los hallazgos.
La razón de verosimilitud expresa el valor de la evidencia bajo dos hipótesis. La probabilidad final de cada hipótesis también depende de la información general del caso, cuya valoración corresponde a la autoridad. El perito comunica la fuerza de sus resultados y explica las condiciones que delimitan su conclusión.
Este planteamiento integra dos tipos de variación. La variación intraindividual describe cuánto cambia la firma de una misma persona. La variación interindividual muestra cuánto se diferencian las firmas entre personas distintas. Una característica frecuente en el firmante y poco común en la población tendrá mayor valor identificativo que un rasgo compartido por muchas personas.
El valor de la interpretación pericial
La estadística aporta orden, medición y una forma explícita de expresar incertidumbre. El perito aporta el criterio necesario para seleccionar las variables, verificar la calidad de las muestras e interpretar las relaciones entre los trazos.
La solidez del estudio depende de la calidad del documento cuestionado y de la representatividad del material de cotejo. El perito verifica que las firmas indubitadas permitan conocer el rango habitual del autor y selecciona las características que pueden analizarse con precisión. A partir de estos elementos establece el alcance de sus conclusiones.
El análisis pericial reconstruye el rango de variación del escritor. Después ubica la firma cuestionada dentro o fuera de ese comportamiento esperado, examina las particularidades gráficas y valora los hallazgos bajo hipótesis alternativas. El dictamen presenta el procedimiento, los resultados y la fuerza de la conclusión alcanzada.
La autenticidad dentro de la variación
La variabilidad forma parte de una firma auténtica. Dos firmas genuinas comparten hábitos gráficos esenciales y presentan diferencias propias de una ejecución humana. Una coincidencia absolutamente exacta merece una revisión especial, pues puede relacionarse con procedimientos de reproducción o transferencia.
El análisis se concentra en la coherencia del patrón. El perito determina si las diferencias observadas corresponden al rango habitual del firmante y si las semejanzas poseen suficiente valor identificativo.
La documentoscopía combina experiencia, metodología y herramientas estadísticas para estudiar ese equilibrio. Sus resultados aportan elementos técnicos que permiten valorar si una firma cuestionada es compatible con un origen auténtico o si las características encontradas apoyan la hipótesis de falsificación.
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Fuentes consultadas
Texis Rojas, Tomás A. Documentoscopía. INACIPE–Ubijus, 2017.
European Network of Forensic Science Institutes. Best Practice Manual for the Forensic Handwriting Examination, edición 4.
Taylor, M. et al. Forensic Handwriting Examination and Human Factors: Improving the Practice Through a Systems Approach. NISTIR 8282, 2020.
American Academy of Forensic Sciences Standards Board. ANSI/ASB Standard 207: Standard for the Collection of Handwriting Exemplars by Scene Investigators, 2026.
Preti, A. N. et al. “Does cognitive decline influence signing?”. Aging Clinical and Experimental Research, 2023.
Saini, K. y Kaur, M. “Forensic study on the effect of age and illness (Parkinsonism) on handwriting characteristics”. Egyptian Journal of Forensic Sciences, 2019.



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